Riesgos del sexting











Según un artículo de Norman N. Holland publicado en la revista Psychology Today, la práctica del sexting podría llevar a una atrofia del córtex prefrontal, responsable del control de los impulsos.

Según explica, la aceleración de todo tipo de encuentros sexuales por medio de las tecnologías móviles, es parte de la progresiva aceleración experimentada a todos los niveles sociales a lo largo del siglo XX y estos comienzos del XXI. Esto ha implicado por ejemplo una pérdida del tiempo de análisis de las noticias recibidas por medios de comunicación.

Desde que se desarrolló socialmente el concepto de amor romántico, siempre requirió un proceso relativamente lento de desarrollo, espera, cierta ansiedad, obstáculos, espera… todo lo cual implicaba una inhibición de los impulsos inmediatos realizada en el córtex prefrontal del cerebro.

Pero ahora, gracias al sexting, se está desarrollando la posibilidad de concertar encuentros sexuales prácticamente instantáneos, los cuales no están exentos de problemas (ansiedad, frustración…) pero que eliminan el factor de espera.

Según el autor, esto podría implicar un tipo de atrofia de esa zona del cerebro, al menos en lo concerniente a las relaciones sociales y sexuales. La planificación podría ser otra función de esta zona cerebral que se esté perdiendo, según ha observado entre sus alumnos, que parecen incapaces de quedar para ir al cine sin enviarse mensajes y más mensajes en una y otra dirección. En resumen, advierte sobre la posible aceleración de la atrofia mental de los estadounidenses a medida que las NTIC aceleran las relaciones sociales.

Fuente: Psychology Today



Los psicólogos australianos están preocupados por el fenómeno del sexting, del que afirman no es más que la punta del iceberg de un problema más amplio que debería atajarse desde la escuela primaria, puesto que hay niñas tan jóvenes como de 8 años practicándolo. Al contrario que en el Reino Unido, en las antípodas no se explica ciberseguridad en el currículum escolar (en España tampoco).

Además existen preocupantes matices psicológicos en el tema. La investigadora Maggie Hamilton, autora del libro What’s Happening To Our Girls? (¿Qué les está pasando a nuestras niñas?) opina que el sexting es algo muy preocupante, por la deshumanización voluntaria y la conversión en niñas-objeto que las propias adolescentes realizan con estas fotos. Además, es un comportamiento peligroso para ellas. Llegan incluso a grabarse y a trasmitir actos sexuales. Según afirma enviar fotos de desnudos como tarjeta de presentación a los chicos que les gustan, se ha convertido en habitual. El contexto social parece ser una creciente precocidad y promiscuidad sexual entre los adolescentes.

Las comisarías de policía se están encontrando cada vez con más frecuencia con casos que comiezan con este tipo de fotos y que terminan en chantajes y abusos sexuales de quien se hace con la foto.

El doctor Carr-Gregg está decepcionado por la falta de responsabilidad y supervisión paterna que permite que se extienda el sexting. Algunos padres según él son neanderthales a nivel digital y no tienen ni idea de cómo funcionan las tecnologías que sus hijos utilizan, la primera generación nacida con un ratón en la mano.

Fuente: Herald Sun



Aunque los casos más mencionados en este blog son los procedentes de EE.UU., soprenden los casos que hemos descubierto en Australia.

Al ya publicado sobre la chica que vive aterrorizada sobre un posible vídeo sexual que alguien grabó de ella en una noche de borrachera, se añaden otros de igual o mayor gravedad si cabe:

El psicólogo Michael Carr-Gregg, de la National Coalition Against Bullying Cyber Safety Committee australiana, cuantifica en al menos un caso por semana los que llegan a sus oídos y relata p.ej. el de una muchacha tamén de 16 años que fue filmada en una ducha sin su conocimiento por un amigo de su novio, mientras mantenía su primera relación sexual. El autor de la filmación se lo envió prácticamente a toda cuanta persona conocía la chica. El impacto psicológico para ella fue horrible y permanecerá durante mucho tiempo, si es que llega a recuperarse, indica el doctor.

Pero no todos los casos impactantes implican robo de imágenes. Algunos de los que más están conmocionando a la sociedad australiana implican a niñas que voluntariamente envían fotos obscenas suyas a otras personas. Carr-Gregg cuenta casos de unas escolares de 13 años de Tasmania que se han fotografiado con diversos objetos introducidos en sus orificios corporales, y de niñas de 8 años de Nueva Gales del Sur que se sacan fotos en topless.

Fuente: Herald Sun



Los expertos opinan que la moda del sexting tan sólo está en sus comienzos. El daño potencial de unas imágenes sexuales grabadas con el móvil puede ser permanente e incluso afectar al futuro laboral de los menores implicados, puesto que hoy día es lo más común que una empresa busque por Internet información acerca de un candidato antes de contratarlo.

El caso de una joven de 16 años acontecido en Melbourne, Australia, el pasado año ilustra dramáticamente estos peligros: la chica se despertó en una cama desconocida tras una borrachera, desnuda y con un mensaje escrito con rotulador sobre su abdomen: “Próximamente en Youtube”. Desde entonces la chica vive aterrorizada sobre las fotos o vídeos que puedan aparecer en Internet.

Fuente: Herald Sun



et cetera
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