Riesgos del sexting











El 1 de Julio entraron en vigor modificaciones legislativas en diversos Estados de los EE.UU. referentes al sexting:

Por ejemplo en Colorado será ilegal participar en sexting con personas menores de 16 años intercambiando fotos de las partes íntimas. Los mensajes de ciberacoso serán ilegales sin distinción de edad.

Según afirman esta modificación de la ley contra el engaño sexual (luring) y la explotación sexual por Internet se justifica porque se ha observado un traslado de estas actividades pederastas de la Red al teléfono móvil.

Con la modificación también pretenden evitar que casos que técnicamente se podían procesar según esta ley y aplicarles cargos de pornografía infantil a chicos que simplemente intercambiaban fotos de ellos mismos desnudos o semidesnudos, acaben en el mismo saco que los abusadores o explotadores sexuales de menores.

Como complemento a esta modificación legislativa el Estado está preparando folletos informativos para ser repartidos a las escuelas, padres y los propios chicos.

Por su parte el Estado de Vermont permitirá desde el 1 de Julio que los fiscales envíen los casos de sexting entre adolescentes a los juzgados de menores para eliminar el estigma de las condenas por pornografía infantil.

Fuentes: KJCB News, CBS y AP



Un hombre de 39 años fue detenido en EE.UU. esta semana tras descubrir el padre de una menor de 16 años que llevaban 4 meses de relación, en la cual eran frecuentes los contactos eróticos por medio de SMS. La chica reconoció que habían intercambiado por ese medio fotografías en las que ambos aparecían desnudos así como múltiples conversaciones de tema sexual, entre otras acerca del colegio o la iglesia (donde al parecer se habían conocido). Los investigadores también informaron de que entre la adolescente y el hombre había había relación física.

Según el Departamento de Justicia de los EE.UU. los casos del denominado sexting se están incrementando y están creando nuevas formas de delito.

Fuente: Independent Mail



Los psicólogos australianos están preocupados por el fenómeno del sexting, del que afirman no es más que la punta del iceberg de un problema más amplio que debería atajarse desde la escuela primaria, puesto que hay niñas tan jóvenes como de 8 años practicándolo. Al contrario que en el Reino Unido, en las antípodas no se explica ciberseguridad en el currículum escolar (en España tampoco).

Además existen preocupantes matices psicológicos en el tema. La investigadora Maggie Hamilton, autora del libro What’s Happening To Our Girls? (¿Qué les está pasando a nuestras niñas?) opina que el sexting es algo muy preocupante, por la deshumanización voluntaria y la conversión en niñas-objeto que las propias adolescentes realizan con estas fotos. Además, es un comportamiento peligroso para ellas. Llegan incluso a grabarse y a trasmitir actos sexuales. Según afirma enviar fotos de desnudos como tarjeta de presentación a los chicos que les gustan, se ha convertido en habitual. El contexto social parece ser una creciente precocidad y promiscuidad sexual entre los adolescentes.

Las comisarías de policía se están encontrando cada vez con más frecuencia con casos que comiezan con este tipo de fotos y que terminan en chantajes y abusos sexuales de quien se hace con la foto.

El doctor Carr-Gregg está decepcionado por la falta de responsabilidad y supervisión paterna que permite que se extienda el sexting. Algunos padres según él son neanderthales a nivel digital y no tienen ni idea de cómo funcionan las tecnologías que sus hijos utilizan, la primera generación nacida con un ratón en la mano.

Fuente: Herald Sun



Como hemos venido informando, en Australia preocupan los graves y en ocasiones sorprendentes casos de sexting que se están produciendo en aquel país entre niños y adolescentes. El doctor Michael Carr-Gregg, psicólogo especializado en adolescentes y experto en seguridad de los menores en Internet y ciberbullying, apunta a que la posible explicación es que el cerebro adolescente está aún en formación y una característica de las chicas en concreto es que son aún incapaces de valorar correctamente las consecuencias de sus actos. A esto se añade el conocido problema de los medios telemáticos: al no haber reacción inmediata cara a cara, surge una sensación de anonimato e impunidad. Por otra parte entre la comunidad de psicólogos se ha acuñado el término nomophobia (de no mo(bile) y phobia) para describir la adicción de los jóvenes al teléfono móvil: sienten fobia a estar sin él. Una reciente estadística oficial ha revelado que en Australia cada familia tiene al menos un móvil, siendo 3 el número medio de terminales que poseen. Además cuantificó un aumento del tiempo dedicado a enviar mensajes con ellos: los niños de entre 8 y 11 años dedican 1 minuto/día a ello, mientras que los de 15 a 17 gastan media hora/día. Otra encuesta ha mostrado que el 23% de los niños australianos de 6 a 13 años posee un móvil. En el tramo entre 12 y 13 años las cifras son más del doble: 55% de los chicos y 65% de las chicas.

Fuente: Herald Sun

Una observación a tenor de estas cifras: Ni por asomo parecen haber tenido en cuenta en este país (como en realidad en ningún otro) las recomendaciones del Informe Stewart para el Gobierno Británico, que hace unos años recomendaba por cuestión de salud y prevención, que ningún menor de 16 años utilizase teléfonos móviles más que para emergencias.n cuenta



Una mujer estadounidense de 40 años ha sido acusada de usar su teléfono móvil para enviar fotos de sí misma desnuda y mensajes inapropiados a un chico de 16. Un análisis forense del teléfono del menor, tras acudir la madre de este a la policía, reveló que había recibido múltiples fotos de la mujer, en una de las cuales estaba totalmente desnuda.

El detective encargado del caso ha recomendado a los padres que vigilen el uso que sus hijos adolescentes hacen del teléfono y de Internet.

Fuente: Shreveport Times



Aunque los casos más mencionados en este blog son los procedentes de EE.UU., soprenden los casos que hemos descubierto en Australia.

Al ya publicado sobre la chica que vive aterrorizada sobre un posible vídeo sexual que alguien grabó de ella en una noche de borrachera, se añaden otros de igual o mayor gravedad si cabe:

El psicólogo Michael Carr-Gregg, de la National Coalition Against Bullying Cyber Safety Committee australiana, cuantifica en al menos un caso por semana los que llegan a sus oídos y relata p.ej. el de una muchacha tamén de 16 años que fue filmada en una ducha sin su conocimiento por un amigo de su novio, mientras mantenía su primera relación sexual. El autor de la filmación se lo envió prácticamente a toda cuanta persona conocía la chica. El impacto psicológico para ella fue horrible y permanecerá durante mucho tiempo, si es que llega a recuperarse, indica el doctor.

Pero no todos los casos impactantes implican robo de imágenes. Algunos de los que más están conmocionando a la sociedad australiana implican a niñas que voluntariamente envían fotos obscenas suyas a otras personas. Carr-Gregg cuenta casos de unas escolares de 13 años de Tasmania que se han fotografiado con diversos objetos introducidos en sus orificios corporales, y de niñas de 8 años de Nueva Gales del Sur que se sacan fotos en topless.

Fuente: Herald Sun



Los expertos opinan que la moda del sexting tan sólo está en sus comienzos. El daño potencial de unas imágenes sexuales grabadas con el móvil puede ser permanente e incluso afectar al futuro laboral de los menores implicados, puesto que hoy día es lo más común que una empresa busque por Internet información acerca de un candidato antes de contratarlo.

El caso de una joven de 16 años acontecido en Melbourne, Australia, el pasado año ilustra dramáticamente estos peligros: la chica se despertó en una cama desconocida tras una borrachera, desnuda y con un mensaje escrito con rotulador sobre su abdomen: “Próximamente en Youtube”. Desde entonces la chica vive aterrorizada sobre las fotos o vídeos que puedan aparecer en Internet.

Fuente: Herald Sun



Las graves implicaciones legales que puede tener la práctica del sexting quedan ilustradas con el caso de Phillip Alpert, un muchacho de 19 años de Orlando, Florida. Phillip había recibido fotos de su novia desnuda en su teléfono móvil. Por aquel entonces él tenía 18 años y ella 16. Algo muy común en estos tiempos en que el móvil es el principal medio que utilizan los adolescentes para comunicarse entre sí, y algo que no hubiera trascendido de no ser porque, tras una pelea, Phillip, reenvió la foto a decenas de amigos y familiares de la chica.

El caso ha terminado en una condena por difusión de pornografía infantil. Phillip estará durante 5 años en libertad vigilada y su nombre ha sido añadido al registro de delincuentes sexuales (una figura penal estadounidense que permite publicar su nombre y dirección para que todos sus vecinos estén advertidos), donde permanecerá hasta que tenga 43 años. Además ha sido expulsado de la universidad, es incapaz de encontrar trabajo y asiste a clases de reeducación para delincuentes sexuales.

La policía de Florida advierte a los menores que lo piensen dos veces antes de apretar el botón: poseer este tipo de imágenes de menores de 16 años es ilegal. Incluso si uno/a mismo/a se ha hecho la foto. Y si la envían a alguien además de la posesión y creación de pornografía infantil están incurriendo en distribución. Según indican, estos casos son muy comunes.

Si el menor entra en un registro de delicuentes sexuales, no se hace público hasta que llega a la mayoría de edad.

Aunque los padres suelen ser reticentes a denunciar estos casos, si no lo hacen la policía no puede intervenir para tratar de detener la difusión de la fotografía o vídeo en cuestión.



Uno de cada 5 adolescentes estadounidenses practica sexting, según una reciente encuestas. En algunos lugares comiezan a ponerse en marcha campañas para la sensibilización sobre los riesgos de esta práctica. La organización IROC con sede en Nueva Jersey ha puesto en marcha una con el título Sexting is stupid (Hacer sexting es estúpido). Otro es el australiano Safe Sexting: No Such Thing (El sexting seguro no existe).

Ha habido casos policiales y judiciales tanto en Australia como en Estados Unidos (Pennsylvania, Virginia, Florida, Indiana, Ohio…), cambios legislativos en Vermont, personajes famosos que han sufrido las consecuencias del sexting y hasta un caso de una joven que terminó en suicidio. El sexting no sólo es estúpido: también puede ser mortal.

Fuente: Examiner.com



Según Bill Albert, de la organización estadounidense National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancies, responsable de una de las primeras encuestas que se han realizado en el mundo sobre el sexting, una de las explicaciones de este fenómeno es que los chicos tienen que descubrir por sí mismos qué está bien y qué está mal en un mundo transformado por la tecnología. Por lo visto, nadie se lo ha explicado, añade el columnista californiano John Bogert.

Albert declaró a la BBC que “Estas tecnologías son tan nuevas que la gente aún no ha encontrado su brújula moral. El problema está en que aunque creas que estás mandando una foto sólo a tu novio o novia, puede pasar de privada a tener publicidad mundial en un nanosegundo. Y algo como eso puedes llevarlo pegado como un cibertatuaje de por vida.”

Aunque la mayoría de las veces el sexting es realizado de mutuo acuerdo, el 2% de los que lo practican admiten haberse visto presionados para hacerlo.

Según la Dra. Susan Lipkins, quien también realizó un estudio, el sexting produce satisfacción a sus participantes por la sensación de realizar algo arriesgado de una manera aparentemente poco peligrosa. También pueden pretender imponerse a otros en un grupo, ser gracioso, o servir de reclamo sexual.

Lipkins considera el sexting un síntoma de una nueva revolución sexual en la que los adolescentes buscan relaciones esporádicas (cuantas más mejor, sin buscar estabilidad ni profundidad en ellas), retrasmiten las fotos porque entienden que los que las crean ya cuentan con ello y tienen una percepción diferente de lo que es la propiedad privada de las imaǵenes. Opina que lo que más está preocupando a los adultos es que estos jóvenes ya no acepten su moralidad sexual y que no hay manera efectiva de legislar o perseguir esto. El sexting sería ya parte integrante de la cultura de los nativos digitales.

Opina, no obstante, que los efectos devastadores que puede acarrear esta práctica deberían ser debatidos en los colegios, las iglesias y en casa. Además, aboga por añadir un aviso a los móviles que haga pensarlo al menos 2 veces a los adolescentes antes de enviar una imagen, del tipo “¿Estás seguro/a de querer enviar esta imagen?”.

Fuente: Daily Breeze



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